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Silvio Hood  
Había una vez un justiciero llamado Robin. Era un tipo muy popular,
admirado por su humildad y buenas acciones. Dedicó una vida entera
a su propósito y se volvió muy famoso a lo largo del tiempo.

Algunos no lo saben pero en realidad tuvo varios hijos a los cuáles
dejó una gran herencia. Y a su vez, ellos tuvieron más hijos, y herencias.
Muchos más siguieron viniendo por muchos años y lugares hasta que
un día llegó Silvio y es justamente de él de quién quiero hablarles.

Silvio heredó muchas cosas: el color verde, en versión seda; las flechas,
en versión balas, y robarle a los ricos para darle a los pobres, en versión
robarle a los pobres para darle a los ricos.

Cuando el sol ilumina su rostro los colores son los del dinero.
Mancha sus arrugas y queda en evidencia su retorcido interior.