En algún lugar del mundo encontré un niño en el cuerpo de un adulto.
Nos sentamos a conversar mientras él dibujaba.

– Desde aquí se respira el cálido paisaje de un pueblo muy especial. 
Un pueblo que no puede ver sus pies bajo el agua. ¿Sabes lo que eso 
significa? – Me preguntó.

– Si no eres capaz de confiar y aventurarte, probablemente te quedes 
bajo el sol agobiante. –

Nos levantamos y fuimos a tomar un baño.

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